En los últimos años los videojuegos se han convertido en el pasatiempo favorito de la mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes, dejando atrás las actividades lúdicas (juegos) tradicionales como: el andar en bicicleta, jugar en el parque o tener un partido de fútbol entre amigos.

El uso desmedido de los videojuegos se puede convertir en una adicción causando daños en la salud física y mental. Algunas de las señales de alarma son:

  • Pasa más de 1 hora jugando frente a la consola de videojuegos, una PC o en el teléfono móvil.

  • Tiene poca comunicación con los padres, ya que prefiere jugar en vez de conversar.

  • Bajo rendimiento escolar.

  • Problemas para relacionarse con los demás y tiene pocos amigos..

  • Prefiere quedarse en casa a jugar un videojuego.

  • Estado de ánimo alterado cuando se le prohíbe jugar videojuegos.

  • Síntomas de ansiedad, depresión e irritabilidad.

  • Se priva de sueño por estar jugando.

  • Confunde la realidad con fantasía.

  • Deja de comer por jugar o consume chatarra para poder seguir jugando.

  • Tiene problemas físicos como: sobrepeso u obesidad, dolor de cabeza, dolores musculares (principalmente de espalda), ojos irritados e inflamación de tendones.

Para prevenir que un adolescente o joven se vuelva adicto a los videojuegos es importante tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Limitar el tiempo que invierta en jugar videojuegos. No permita que los lleve a la cama a la hora de dormir.

  • Revisar los contenidos de los videojuegos. Procure evitar los temas violentos y agresivos.

  • Estimular la práctica de alguna actividad física o deporte.

  • Crear un ambiente de confianza entre padres e hijos, donde se pueda promover la comunicación clara y efectiva.

  • Fomentar actividades de recreación como: escuchar música o leer un libro.

  • Promover la participación en grupos sociales (equipo de futbol, grupo de la iglesia)

  • Dar tareas y responsabilidades al adolescente o joven.

  • Realizar actividades en familia mínimo una vez a la semana.

Si detecta una o más señales que indique que su hijo o hija tenga adicción por los videojuegos, es importante solicitar apoyo de un profesional.

No pierdas tu vida en un juego, disfruta de la vida en familia.